¿Cambio de eje? capital de riesgo sigue siendo el centro de MK2

Pese a que el principal objetivo del proyecto de Reforma al Mercado de Capitales II (MK2) es incentivar la inversión en capital de riesgo, el tema ha estado ausente del agitado debate de las últimas semanas sobre esta iniciativa.
07 de mayo de 2004
Fuente: Diario Finaciero

Otros asuntos -incorporados casi a última hora luego del estallido del caso Inverlink-, como el carácter de consulta para el Banco Central en materia de licencias bancarias, las facultades a la Superintendencia de Valores y Seguros para citar a declarar y pedir antecedentes de cualquier fiscalizado, entre otros, han acaparado la agenda de conversaciones entre gobierno y oposición para lograr el avance en la tramitación legislativa del proyecto y desplazado el eje de atención de su centro original.

Pero en este relegado tema también ha habido novedades y, como no, también discrepancias. Aparte de algunas modificaciones que se han introducido a la iniciativa original, también se aprecian enfoques bastante contrapuestos entre oficialismo y oposición. De un lado, en la Concertación, se señala que se trata de disposiciones planteadas en el sentido correcto, pero que requieren algunos cambios; del otro, entre los principales asesores de la Alianza, se afirma que una condición imprescindible para que efectivamente se estimule esta línea de negocios es que se generen mayores incentivos tributarios a los planteados, pero aun eso ayudaría poco.

Uno de los principales objetivos del proyecto es atraer a los inversionistas institucionales. Para eso establece que Corfo, en conjunto con el Fondo Multilateral de Inversiones del BID, entregará garantías a la deuda que emitan los fondos de inversión elegibles. En base a este mecanismo, los fondos de inversión podrán apalancarse hasta dos veces su capital. Además, las cuotas de capital y deuda del fondo de inversión serán ofrecidos de manera conjunta a los inversionistas, con lo que un inversionista cualquiera comprará una cuota de capital y dos de deuda en cada paquete.

También se entregan incentivos tributarios por la vía de eximir del pago del impuesto a la ganancia de capital a los tenedores de acciones de sociedades que, cumpliendo ciertos requisitos de formación preliminar de precios, enajenen sus acciones en bolsa o vendan parte de su capital accionario a una persona no relacionada a los principales accionistas. La ganancia de capital exenta tenía originalmente un límite de UF 10.000 por accionista, incluyendo sus relacionados, aunque en su tramitación éste se subió a UF 20.000. "Aún así, a muchos parlamentarios nos parece que es muy bajo", dice el presidente de la Cámara de Diputados, Pablo Lorenzini, "porque no queremos negocios chiquititos sino que medios y, por lo tanto, debiera ser un poco más alta todavía, del orden de UF 40.000".

Según el asesor legislativo de Libertad y Desarrollo, Axel Buchheister, el incentivo tributario tiene un alcance limitado. Para él, el hecho de que la iniciativa se plantee como un proyecto que básicamente se refiere al capital de riesgo no es efectivo, "es un mito", porque más bien apunta a temas regulatorios derivados del caso Inverlink.

"Creo que dictando leyes se va a lograr muy poco. Sólo en la medida que efectivamente se derogare el impuesto a la ganancia a capital, dijo, "ahí se estaría dando un paso que podría ser significativo, pero aún así no estoy seguro de que por ese solo hecho se vaya a desarrollar el capital de riesgo".

La visión de Lorenzini es totalmente distinta. Cree en el proyecto, pero también en la necesidad de más cambios, por ejemplo, que se disminuya el plazo de cinco años para retirar la inversión, de manera de dar mayor liquidez.

Desde el sector privado, en tanto, las AFP están esperando a ver qué regulación resulta. De hecho, cuando se anunció el envío del proyecto se mostraron satisfechas por la inclusión de incentivos, pero para ellos es fundamental la liquidez.

La banca, por su parte, está seriamente interesada en participar de estas inversiones. Hernán Somerville ha dicho que "la idea nuestra no es invertir directamente en las empresas sino en fondos, que a su vez inviertan en empresas. Pueden ser fondos nuevos o existentes y que participen los bancos, las AFP, compañías de seguros, fondos mutuos y personas naturales", explicó.

No obstante, una iniciativa en ese sentido debería derivar en una modificación a la Ley de Bancos, que actualmente no permite que las entidades bancarias inviertan parte de sus activos en acciones de sociedades anónimas, así como tampoco en cuotas de fondos mutuos accionarios.

¿Qué es capital de riesgo?

Es una inversión de capital hecha para el lanzamiento, desarrollo inicial o expansión de un negocio. Provee capital accionario a empresas que no están listadas en bolsa. Puede ser usado para desarrollar nuevos productos o tecnologías, expandir capital de trabajo, hacer adquisiciones o fortalecer el balance de una compañía. Los fondos pueden ser suministrados por instituciones inversoras institucionales o por particulares que están preparados para arriesgarse en una empresa.

Es corriente que los inversionistas jueguen un rol importante en el directorio de las compañías en las cuales invierten, desempeñándose en diversas actividades, desde ayuda en la definición de la estrategia del negocio hasta el reclutamiento de empleados clave. En el modelo de capital de riesgo no sólo se provee el capital, sino que también se intenta generar sinergias que permitan mejorar las ya escasas probabilidades de éxito de la nueva compañía.


"Se necesita capitales ángeles"

"Todavía en Chile hay un eslabón perdido en capital de riesgo", dice Carlos Maquieira, director de la Escuela de Postgrado de la Facultad de Economía de la Universidad de Chile

-¿Cómo está situado Chile en materia de capital de riesgo?
-Si bien es cierto hay capital de riesgo semilla y capitales de riesgo para proyectos grandes, lamentablemente no hay lo que se llama capitales "ángeles", que son capitalistas de riesgo pequeños.
Es decir, un fondo en donde los aportantes son profesionales, en general pequeños inversionistas, que aportan recursos para poder iniciar negocios orientados a la pequeña empresa. Ahí hay un elemento que está faltando y si uno visualiza dónde están las mayores potencialidades de productividad, la mayor está en el sector de las PYME. Ahí hay espacios para mejorar productividades y alcanzar crecimientos.

-¿Y cómo se generan esos capitales?
-El Estado debe subsidiar su formación a través de subsidios tributarios para ofertas públicas.
Por ejemplo, que algún porcentaje de las inversiones sea deducible de impuesto. De tal manera que se incentive a estas personas a que en vez de meter la plata en fondos mutuos o cosas por el estilo lo haga en estos fondos de capital de riesgo.
El otro elemento que creo que no ayuda es la falta de transparencia que todavía existe en el conocimiento de las pequeñas y medianas empresas. Ahí hay un espacio en que la autoridad podría avanzar.

-Pero se está trabajando en la implementación de una FECU para PYME...
-Esa búsqueda de transparencia no sólo pasa porque se generen Fecus, sino que, a la vez, el Estado tiene que poner los recursos para tener una mayor masa de auditores que logre un control efectivo.

Lo otro que es importante es una regulación que permita ordenar legalmente la estructura de propiedad de las pequeñas y medianas empresas. Creo que la creación de estos instrumentos, unidos a un buen monitoreo, podría ayudar.

-¿Se debería eliminar el impuesto a la ganancia de capital?
-Sin duda. Pero para aprovechar bien las oportunidades de inversión no se debería pagar dividendos por algún tiempo, cuatro, tres años.